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Confirman que vecina de Miramar era buscada en Chile como desaparecida durante el pinochetismo

El Poder Judicial de Chile confirmó oficialmente que una mujer residente en nuestra ciudad, que durante más de cinco décadas integró las listas de detenidos desaparecidos de la dictadura militar de Augusto Pinochet, se encuentra con vida. Se trata de Bernarda Rosalba Vera Contardo, de 80 años, quien fue localizada por un equipo periodístico del canal chileno Chilevisión en septiembre de 2025 en una vivienda ubicada en las inmediaciones del Hospital Municipal Marino Cassano, en el centro de Miramar.

La verificación de su identidad fue comunicada por el ministro en visita para causas de Derechos Humanos, Álvaro Mesa Latorre, tras recibir los resultados de las pericias genéticas realizadas por el Servicio Médico Legal (SML). Según el informe oficial, el perfil de la mujer fue cotejado con muestras de sus familiares almacenadas en el Banco Genético de Familiares de Detenidos y Ejecutados Políticos, arrojando resultados concluyentes. La Justicia chilena detalló en un comunicado que «los antecedentes científicos acreditaron una probabilidad de identificación de la señora Bernarda Rosalba Vera Contardo superior al 99,9999%».

Según se conoció, durante su juventud Bernarda Vera se desempeñaba como profesora de educación básica en Neltume y era militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), figuraba en el Informe Rettig y en los registros del Museo de la Memoria como una víctima de desaparición forzada. La versión oficial sostenía que había sido detenida en octubre de 1973 y posteriormente ejecutada en el puente sobre el río Toltén, razón por la cual el Estado chileno la reconoció durante décadas como una de las víctimas del régimen.

Sin embargo, las investigaciones que se iniciaron tras el hallazgo en Miramar permitieron reconstruir una historia diferente a la asentada en los archivos estatales. Vera habría logrado escapar de los operativos militares en 1973 cruzando hacia Argentina junto a un grupo de sobrevivientes, para luego trasladarse a Suecia en 1978, donde obtuvo la nacionalidad de ese país. De acuerdo con los registros migratorios, regresó a la Argentina en 1999, estableciendo eventualmente su residencia en nuestra ciudad.

A pesar de que existen antecedentes que sugieren que el Estado chileno recibió información sobre la posibilidad de que Vera estuviera con vida en 2007 y nuevamente en 2024, el caso solo tomó impulso judicial tras la difusión del reportaje televisivo que la ubicó en pleno centro de Miramar. Con la confirmación científica de su identidad, el ministro Mesa Latorre cerró uno de los expedientes más singulares de la justicia transicional chilena, aunque la investigación judicial continuará bajo reserva para esclarecer las responsabilidades derivadas del manejo administrativo de su desaparición.

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