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Sociedad

Proyecto de maricultura regenerativa busca refuncionalizar el criadero abandonado Ebomar con pez limón

Las ruinas del excriadero de truchas Ebomar en un sector de propiedad municipal del Vivero Dunícola Florentino Ameghino buscan un cambio tras décadas de abandono con un proyecto impulsado por una empresa marplatense.

El intendente Sebastián Ianantuony y el secretario de Producción, Federico Meaca, mantuvieron días atrás un nuevo encuentro de trabajo con los responsables de la firma Islucid S.A. Eywa para avanzar en la propuesta de recuperación del predio que tuvo actividad en la década del ’90.

La iniciativa, declarada de interés municipal por el Concejo Deliberante, se denomina formalmente como un «proyecto de recuperación, puesta en valor y explotación de un modelo productivo de maricultura regenerativa», apuntando a la cría sustentable de pez limón. Sin embargo se desconocen plazos de obra y labor en el predio ubicado entre Miramar y Mar del Sud.

En la apertura de sesiones ordinarias del corriente año, Ianantuony había manifestado la firme intención de retomar el uso de estas instalaciones, que funcionaron como criadero de truchas durante muy poco tiempo de los años ’90 y cuyas instalaciones y piletones se encuentran vandalizados y en abandono. El distrito cuenta con el antecedente reciente del establecimiento La Voluntad de Dios en Estación Yraizoz, donde por iniciativa netamente privada se desarrolla la cría de truchas y tilapias bajo sistemas de recirculación de agua, demostrando la viabilidad de la acuicultura en la región.

Según se conoció, la propuesta de Eywa se basa en la maricultura regenerativa, una actividad que busca reproducir especies marinas para ofrecer una alternativa a la pesca tradicional sin interferir con los escenarios naturales. Facundo Bernatene, uno de los impulsores del proyecto, sostuvo meses atrás a los colegas marplatenses de La Capital que creen «que en el mar están gran parte de las soluciones», particularmente frente a las problemáticas de la industria alimentaria actual. Según el emprendedor, el objetivo es «entender cómo funciona la naturaleza para potenciarla, y no tratar de controlarla», simulando ecosistemas donde nada se pierda y todo se transforme.

La elección del pez limón (Seriola lalandi) no es casual, ya que se trata de una especie autóctona de alta demanda y baja oferta, capaz de adaptarse a los Sistemas de Recirculación Acuícola (RAS) que permiten recuperar superficies ya impactadas. Bernatene destaca las bondades de la especie al afirmar que «el potencial para nosotros es infinito» y resalta su valor gastronómico, señalando que es un pez que se aprovecha por completo y posee un crecimiento sumamente veloz, alcanzando los tres kilos en aproximadamente doce meses. El interés que ha despertado en la alta cocina es notable; incluso restaurantes de renombre como Sarasanegro han manifestado su entusiasmo por contar con esta producción local.

Desde el punto de vista técnico, la zona comprendida entre Miramar y Mar del Sud fue destacada por el INIDEP como uno de los mejores lugares de la Costa Atlántica para este desarrollo. No obstante, el camino administrativo aún requiere de pasos fundamentales. Actualmente, el Municipio se encuentra a la espera de la recomendación del Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires para proceder con la redacción del pliego de bases y condiciones de la licitación pública correspondiente. Superada la burocracia que Bernatene califica como el mayor reto enfrentado, Miramar podría convertirse en un polo de vanguardia tecnológica y productiva en el Mar Argentino.

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