Maximiliano González, condenado a perpetua por el homicidio de Luciano Olivera en diciembre de 2021 en nuestra ciudad, solicitó arresto domiciliario y fue negado por la Sala I de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de Mar del Plata.
El expolicía fue sentenciado a fines del año pasado a prisión perpetua por «homicidio triplemente agravado por el uso de arma de fuego, por alevosía y por abuso funcional por miembro de la fuerza de seguridad», tras ser declarado culpable semanas antes por un jurado popular.
En su decisión, el tribunal consideró que no existen «circunstancias excepcionales, desde una perspectiva humanitaria o sanitaria que impongan la necesidad de sustituir la detención intramuros por el arresto domiciliario».
Según el documento al que accedió EL DIARIO DE MIRAMAR, a poco de la confirmación de su pena, la defensora oficial Sandra Nuccitelli solicitó en febrero «la morigeración de la prisión preventiva bajo la modalidad de arresto domiciliario». En primera instancia fue negada por el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 1 y ahora por la Cámara de Apelación antes mencionada.
La presentación fue incluso fijando un domicilio en el barrio López de Gomara de Mar del Plata, donde vive un tío de 67 años. Sin embargo, el informe ambiental complicó al posible anfitrión ya que si bien la vivienda es óptima, el familiar es cazador y hay armas en el lugar.
También remarca que en la cárcel, González cumplió con cursos de peluquería, filetero, manipulación de alimentos, maestro pizzero y rotisero, y montador electricista domiciliario. «En su desempeño contaba con una calificación de conducta ‘ejemplar 10’, con sujeción a reglas impuestas, sin protagonizar motines ni huelgas de hambre, ni registrar sanciones disciplinarias», sostuvo la abogada defensora quien además agregó que el condenado tiene un hijo, que está a cargo de su madre.
En la madrugada del 10 de diciembre de 2021, González bajó de un móvil policial interpuesto en Av. 9 esq. 34 para frenar la marcha de Luciano Olivera (16), quien circulaba con su moto en contexto de persecución. Desde allí, parapetado por la puerta del patrullero, disparó al pecho del joven causando una muerte inmediata.