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El saqueo del patrimonio histórico: son muchas más las placas históricas que fueron robadas en la ciudad

Un reciente comunicado emitido por la Municipalidad de General Alvarado sobre la sustracción de placas en la Plaza Cívica Malvinas Argentinas dio pie para recorrer diferentes lugares publicos de la ciudad y confirmar un hecho de gravedad para la memoria de Miramar. El mencionado por el Ejecutivo, ocurrido a escasos metros del Palacio Municipal y de la comisaría, se conoció mediante una breve notificación del área de Comunicación Social que informó el inicio de actuaciones policiales y de tareas de reparación en los sectores vandalizados que, a la fecha, no han tenido mayores novedades.

Sin embargo, la reacción institucional se produce tras un largo período de robos con silencio e inacción administrativa, aún cuando la problemática de la inseguridad y el desmantelamiento de los espacios públicos registra antecedentes prolongados en el distrito.

Consultado por EL DIARIO DE MIRAMAR, el arquitecto Enrique Malbrán, férreo defensor del patrimonio histórico, señaló que la pérdida de estos elementos no constituye un suceso aislado ni novedoso, sino la continuidad de una depredación sistemática del patrimonio comunitario.

Malbrán enfatizó que la comuna estaba al tanto del deterioro mucho antes de la reciente publicación oficial: «Yo ya denuncié a la Municipalidad, porque no podía hacer una denuncia policial yo, pero ya denuncié en su momento», explicó a este medio. La falta de respuestas oportunas evidencia la continua pasividad de la gestión municipal frente a la protección de estos bienes que datan de una gran cantidad de años, que parecen ya irrecuperables.

El arquitecto repasó un extenso listado de faltantes registrado a lo largo del tiempo en diversos puntos de la ciudad: la placa de la Biblioteca Pública —colocada en su fachada al inaugurarse el edificio—, de la Dirección de Cultura en la casa de Peta Otamendi Allende, de la Plaza Eva Perón, de la inauguración de la Peatonal en 9 de Julio y 26, y la del Hotel San Remo (24 esq. 19) en homenaje al Dr. Emilio Gallina. El vaciamiento patrimonial afectó asimismo al ámbito de la salud con la desaparición de los bronces del Hospital Marino Cassano —tanto el homenaje al doctor en 1974 como la placa fundacional del antiguo dispensario con la nómina de donantes y primeros médicos—, además de recordatorios en el Casino, el Parque de los Patricios en memoria de José Luis Cabezas por parte del Círculo de Prensa, el Monumento a los Inmigrantes y la totalidad de las placas de la parroquia local, incluidas las dedicadas a Fortunato de la Plaza y Juan Marsiglio con casi un siglo de antigüedad.

Esta modalidad delictiva, asociada a la búsqueda y comercialización de metales como el bronce, ya registraba antecedentes con el robo recurrente de picaportes y caños de gas en viviendas de la zona. E incluso se intentó averiguar en recuperadoras de la zona, sin novedades satisfactorias.

Frente a la ausencia de medidas de resguardo, Malbrán sostuvo que «es un abandono del patrimonio increíble, un desinterés por el cuidado de las cosas, de la memoria, porque las placas son memoria, son testimonio de un hecho, de un acto, de una inauguración, de un festejo, de un aniversario». El también impulsor de la Biblioteca Digital Fortunato de la Plaza agregó que «esto se agudizó en los últimos años y estos no hicieron nada», recordando además que en reiteradas oportunidades propuso a las autoridades «que sacaran las placas y las guardaran dentro de los edificios» para evitar su pérdida definitiva.

«Estas placas, que son patrimonio público, histórico, nunca las protegieron y las fueron dejando», concluyó Malbrán.

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