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Centro de Diálisis: el proveedor técnico interrumpió su mantenimiento por la deuda que mantiene el Municipio

El Centro de Diálisis Municipal de Miramar, una obra de vital importancia que fue inaugurada con gran despliegue político en marzo de 2022, enfrenta hoy una realidad que expone las falencias de la administración de General Alvarado. Aquella jornada, que contó con la presencia del gobernador Axel Kicillof y del propio Oscar Hoyos —quien para entonces ya se había acogido a los beneficios de la jubilación—, prometía saldar una demanda histórica de la comunidad. Sin embargo, la excelencia edilicia y de diseño de nada sirve cuando las deudas que el Municipio mantiene con sus proveedores paraliza el mantenimiento técnico de los mismos equipos que sostienen la vida de los pacientes.

La gravedad de la situación quedó expuesta de forma pública por el propio Javier Salinas, proveedor técnico encargado de mantener operativos estos sistemas de alta complejidad. «Debido a los atrasos en los pagos por los servicios prestados, desde el 2 de julio del corriente año se encuentra suspendido el servicio de mantenimiento y reparación de los equipos de la sala de hemodiálisis del Hospital Dr. Marino Cassano de Miramar», detalló en una publicación en su cuenta de Facebook. De acuerdo con el damnificado y tras su última queja pública de diciembre del año pasado, la Secretaría de Salud había asumido el compromiso de abonar las facturas a los 30 días de su presentación. No obstante, el municipio extendió los plazos de manera injustificada, abonando el mes de enero a los 84 días y el mes de abril a los 74 días, mientras que el período correspondiente a mayo acumuló 87 días de atraso impago al momento de su descargo público en agosto.

Esta falta de previsión y de respuestas por parte del Ejecutivo local no se limita únicamente al retraso de los honorarios mensuales de mantenimiento regular. El técnico también reveló trabas burocráticas severas para resolver incidentes imprevistos, detallando que: «desde hace 2 meses que solicito que se me emita orden de compra por la reparación de las 6 máquinas de diálisis marca Nipro que se quemaron por una falla eléctrica el día sabado 11 de abril (y que fueron reparadas 1 el mismo sabado y las otras 5 el martes siguiente), pero desde la dirección administrativa del hospital no he obtenido respuesta alguna». La inacción oficial obliga a los trabajadores independientes a asumir una carga financiera insostenible: «Los proveedores estamos siendo obligados a convertirnos en organismos de crédito para la Municipalidad, sin siquiera ser considerados para solicitar un descubierto bancario y pagarnos lo que nos deben».

Esta desatención de las cuentas públicas no constituye un hecho aislado, sino una constante que arrastra la gestión de General Alvarado. En la queja de fines de 2025, el propio Salinas y su esposa —quienes como monotributistas prestan el servicio de mano de obra para el mantenimiento y reparación de los riñones artificiales y el sistema de tratamiento de agua del nosocomio— ya denunciaban una asfixia financiera similar. En aquel momento, la comuna acumuló una deuda de seis meses consecutivos con los profesionales, habiendo cobrado por última vez a fines de agosto.

Sin capacidad para financiar de forma ilimitada al municipio, los trabajadores debieron recurrir a ahorros personales de largo plazo y tarjetas de crédito para cubrir sus necesidades básicas ante la falta de empatía de los funcionarios municipales. «Vivimos de nuestro trabajo, no de financiar municipios», finalizó Salinas, concluyendo con una advertencia ineludible sobre el impacto directo de esta parálisis: «Desgraciadamente, toda esta situación perjudica a quienes jamás debería perjudicar: los pacientes».

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