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Política

El Municipio volvió a recurrir al descubierto bancario pero la oposición exige respuestas sobre el manejo de los recursos

El Concejo Deliberante de General Alvarado volvió a autorizar en su última sesión un pedido del Ejecutivo municipal para utilizar un adelanto de caja del Banco Provincia, una herramienta financiera destinada exclusivamente a cubrir el pago de los salarios de la planta estatal.

Esta decisión vuelve a reiterarse, por lo que se consolida un mecanismo de gestión basado en la deuda de corto plazo que se extiende por tercera vez consecutiva. Sin embargo, esta nueva votación encontró diferencias en los votos. Es que los positivos fueron mediante los votos del oficialismo (Battenti, Besteiro, Mosquera, Altamirano, Carmona, Tolosa y Vujovich), la Unión Cívica Radical (Moreno, Barrios y Barberini) y la Coalición Cívica a través de Saúl Trejo. Por el contrario, el rechazo fue unánime en los bloques de La Libertad Avanza (Lares, Irles y Martínez de Vedia), el PRO con Viviana Farías y el espacio Primero Alvarado con Sergio Masson. Esta resistencia opositora se fundamenta en la progresiva degradación de las finanzas locales y el costo financiero que estos movimientos imponen sobre el erario público.

Sergio Masson, de Primero Alvarado, fundamentó su voto negativo denunciando una parálisis en la gestión económica del distrito. Según Masson, frente a este tercer pedido consecutivo de auxilio bancario, queda en evidencia que «el Ejecutivo Municipal no ha realizado ningún esfuerzo real para ordenar las cuentas públicas». El edil también puso el foco en la opacidad del manejo de los recursos, señalando que existen partidas por más de 400 millones de pesos cuyo destino es incierto, sugiriendo que fondos con fines específicos, como los de la Sala Audiovisual, han sido desviados para cubrir gastos corrientes.

La crítica de la oposición apunta a una gestión ineficiente que no ha mostrado signos de austeridad, manteniendo intacta la planta de funcionarios políticos y sin lograr mejoras en la cobrabilidad de las tasas municipales. La falta de un plan financiero integral obliga al distrito a perder millones de pesos mensuales en concepto de intereses, dinero que, como bien se ha advertido en el recinto, se detrae de áreas sensibles como la salud y la seguridad para financiar la inacción gubernamental. En este sentido, Masson fue tajante al afirmar que su compromiso con los vecinos le impide «convalidar un ciclo de endeudamiento permanente que empobrece al Municipio y compromete el dinero de todos por la falta de un plan económico serio».

Este escenario de dependencia financiera pone en duda la viabilidad de la administración actual, que parece haber encontrado en el descubierto bancario su única respuesta ante la crisis. Mientras el oficialismo justifica la medida en la necesidad de cumplir con las obligaciones laborales, la realidad del sistema RAFAM y los informes bancarios confirman que el distrito se encuentra en una situación de vulnerabilidad económica donde el pago de sueldos ya no depende de la recaudación propia, sino de la voluntad crediticia y del pago sistemático de intereses vencidos que terminan pagando todos los contribuyentes.

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