Seguinos en redes

Sociedad

¿Cabo Verde en Miramar? La historia de los primeros nadadores que se recuerda con el partido por el Mundial

El enfrentamiento de esta noche entre la Selección Argentina y su par de Cabo Verde por los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo tiene un sentimiento especial para los conocedores de la historia local. Es que, para nuestra comunidad, este duelo rescata un hilo invisible que une al archipiélago africano con el origen de nuestras instituciones costeras, una historia que ha vuelto a la luz gracias a la mención realizada días atrás por el Museo y Archivo Histórico de Miramar.

La relación de la región con Cabo Verde se remonta a los tiempos de los pioneros. José Coelho de Meyrelles, un diplomático portugués nacido en Isla Brava, fue el responsable de cimentar los primeros años de la actual Mar del Plata al establecer un saladero en 1857. Este precursor, que se formó en Suiza y Portugal antes de radicarse en Buenos Aires, administró tierras que luego serían vendidas a Patricio Peralta Ramos. En los documentos de la época, tanto Coelho de Meyrelles como los inmigrantes posteriores solían figurar con nacionalidad portuguesa, dado que las islas eran colonia de dicho país hasta su independencia en 1975.

En Miramar, la presencia caboverdiana fue fundamental en la conformación de la primera seguridad marítima. El Museo local destaca que parte del personal de la dotación fundacional de la subprefectura, entonces denominada «Ayudantía marítima», era originaria de Cabo Verde. Bajo las órdenes de José María Dupuy (h), este grupo de pioneros en la vigilancia de nuestras playas estaba integrado por hombres como Hermenegildo Spencer, Marcelino Soares, Marcos Cabello, Juan A. Longo, José Ubeda, Miguel Malmoria y Francisco Ramos. Su llegada coincidió con la necesidad de contar con personal capacitado para proteger a los bañistas, y los nadadores caboverdianos gozaban de fama mundial por sus destrezas en el mar. Y son apellidos que, en muchos casos, siguen recorriendo nuestras calles.

El «Negro Ramos»: historia de un vigía abnegado

La historia de Francisco Ramos, resumida por Segundo Acha en su Miramar, Cien Años De Anecdotario Histórico (1988), personifica la entrega de estos inmigrantes a nuestras costas. Ramos nació en la isla de San Vicente y, tras trabajar en su puerto pesquero natal, llegó a la Argentina en 1909. Después de prestar servicio en la Armada y vigilar la playa Bristol en Mar del Plata, se estableció en Miramar en febrero de 1911, coincidiendo con la inauguración de la estación ferroviaria.

Durante más de cuarenta años, Ramos habitó una humilde casilla de madera en el Balneario Miramar, convirtiéndose en un «constante vigía» que escudriñaba el horizonte día y noche. Su heroísmo fue reconocido oficialmente con un diploma y medalla de la Prefectura General de Puertos por una acción distinguida el 10 de enero de 1911. Según recopiló Acha, Ramos fue un «viejo lobo de mar» que se ganó el afecto del pueblo por su carácter bondadoso y su capacidad para pronosticar tormentas con precisión profesional. Tras su fallecimiento en 1950, su nombre perduró en la memoria colectiva e incluso bautizó a una lancha de salvataje local como tributo a su vida «abnegada y heroica».

Agradecemos las publicaciones del Museo de Historia de Miramar y de la Biblioteca Digital Fortunato de la Plaza de autores de General Alvarado.

Haga click para comentar

Dejá una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ahora en Portada:

DIB